Actividades para IAA del libro “100 actividades Montessori” (2ª parte)

¡¡Buenos días!! Hoy os traigo las últimas actividades que más me han gustado para IAA del libro “100 actividades Montessori. Descubre la pedagogía Montessori en casa”.  Si no has leído la primera parte de este post, te recomiendo que lo leas clikando aquí .

Las secciones que veremos hoy son: el lenguaje, las actividades creativas, la motricidad y la naturaleza.

¡Espero que os gusten! ¡Comenzamos!

El lenguaje

  1. La elección de los libros. Esta actividad la podremos hacer siempre que tengamos un grupo fijo de niños o sesiones individuales programadas. A la hora de realizar un taller de lectura, estoy segura que todos caemos en la rutina de elegir nosotros el libro que se va a leer, por los objetivos que queramos trabajar. Una idea que os doy es que dejéis elegir a los niños el libro que quieran leerle al perro, muchos estaréis pensando que si se hace un taller grupal, elegir un libro puede ser una locura, no tiene por que serlo, ya que podemos darles a los niños a elegir entre tres libros por ejemplo y que se tengan que poner de acuerdo entre ellos, el saberse ponerse de acuerdo, el hablar, respetar turnos etc. es algo que se tiene que trabajar desde pequeños. Otros estaréis pensando que si dejamos a los niños elegir, no sabremos que actividades hacer para trabajar lo leído, mi sugerencia es que si los libros son vuestros, tengáis de antemano escritas las actividades a trabajar, así no habrá lugar a la improvisación . Esta idea que os doy no se tiene que extender a todos los talleres que realicéis, la podéis realizar de vez en cuando, cuando os apetezca o queráis trabajar los aspectos escritos anteriormente. Si queréis seguir la pedagogía Montessori, es conveniente que los libros que elijáis se base en la realidad, ya que los niños pequeños (hasta los 6 años), no tienen capacidad de abstracción. Las historias reales es la mejor preparación para una imaginación creativa y para el desarrollo del lenguaje.
  2. Los objetos reales. Elegiremos objetos del perro y objetos que pueda encontrar en su vida diaria (podemos reunir objetos de una misma categoría).  Cuando elijamos un objeto, o que haremos es cogerlo con las dos manos, lo podemos incluso oler. Se lo daremos al niño para que lo examine y sólo después nombraremos el objeto, así asociará la palabra a su experiencia sensorial. Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que el niño interaccione con el perro con el objeto que haya cogido. 
  3. Cartas y objetos. Hacia los 18 meses, el niño podrá asociar un objeto en miniatura a una imagen. Este ejercicio le ayudará a la abstracción. El objeto que tiene en las manos es el mismo que ve en la carta. Para esta actividad podremos elegir objetos del perro y también objetos de la vida del niño, en un primer momento sólo elegiremos tres. Cogeremos un objeto, lo miraremos, lo nombraremos y lo pondremos al lado de su imagen, así hasta los tres objetos. Si el niño tiene iniciativa para realizar la actividad el solo, le dejaremos hacerlo. No es necesario que el niño hable para realizar esta actividad pero si tiene que tener capacidad para concentrarse y observar. Otra variante de esta actividad es elegir cartas parecidas pero no iguales, así favoreceremos una mayor reflexión y atención a los detalles.  Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que el niño interaccione con el perro con el objeto que haya cogido. 
  4. Familia de animales. Esta actividad es genial para entender la noción de familia, tendremos por un lado familias de animales en miniatura (perros, gatos, caballos, vacas, ovejas etc.) y también tendremos preparado una lamina con el nombre de cada miembro de cada familia (perro/perra/cachorro, yegua/caballo/potro etc.). Al principio le daremos iniciativa al niño para que descubra de que va la actividad, le iremos dando los nombres de cada miembro de cada familia pero sin que parezca una lección, tiene que parecer un juego. Aprovecharemos para señalarle los detalles que los diferencian y para emplear las palabras exactas, por ejemplo en el caso de los perros, podemos decirle que las perras  (hembras) generalmente son más pequeñas que los perros (machos), atención a los cuernos, ubres, pezuñas etc. Cuando conozca bien los animales, podemos crear familias con él, así le recordaremos el vocabulario y estableceremos una clasificación. Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que los animales que el niño tenga que coger, estén en su peto. 
  5. Cartas nomenclatura. Realizaremos cartas de diferentes categorías: objetos del perro, razas de perros, animales, frutas, verduras etc. Podremos usarlas primeramente para enriquecer vocabulario, posteriormente las podemos usar para hacer parejas (tendremos de cada categoría doble de cartas), hacer un memory. Al principio en el juego de realizar parejas, con seis pares será suficiente. Si el niños no conoce alguna palabra, utilizaremos la lección de los tres tiempos. Primer tiempo: nombraremos el objeto, escogeremos tres objetos de una misma categoría, diremos el nombre sin artículo (Si queremos trabajar las frutas, diremos: manzana). Le daremos al niño el objeto/fruta/verdura para que lo manipule. Segundo tiempo: Conocimiento. Repetiremos el primer tiempo para después pedirle al niño “¿Puedes enseñarme pelota?” y luego “Enséñame cepillo”. Siempre de izquierda a derecha. A veces, el niño nos da el objeto, porque le cuesta simplemente señalarlo. En esta etapa se refuerza el vocabulario a partir de la repetición, no le pedimos que recuerde el nombre de los objetos. Si el niño es pequeño, nos paramos aquí, pasaremos al tercer tiempo, cuando veamos que es capaz de nombrar las cosas. Tercer tiempo: antes de empezar, repetiremos las dos primeras, le preguntaremos mostrando el primer objeto “¿Qué es?”. No debemos presionar al niño, no queremos que tenga dificultades. Cuando lo haga bien, se volverá más competente, se sentirá más seguro de sí mismo y querrá aprender nuevas cosas.
  6. El juego de los sonidos. A partir de los dos años y medio o de los tres años, los niños se empiezan a interesarse por los sonidos que componen las palabras y a reconocerlos. Se trata de la conciencia fonológica que prepara para el aprendizaje de la escritura y lectura. Dispondremos en una bandeja tres objetos que conozca y pueda nombrar. Sus nombres deberán empezar por tres sonidos bien diferenciados (por ejemplo: perro, gato, caballo), la actividad se puede hacer con figuritas o tarjetas. Nombraremos los animales con él, insistiendo sobre todo en el inicio de la palabra. A continuación, diremos, “Veo un animal cuyo nombre empieza con (pe)” y así con los demás. No hay que utilizar el nombre de la letra sino su sonido (b=be, c=ke, d=de, f=fe… pronunciando siempre muy poco la (e) ). Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que los objetos estén en el peto del perro, el niño los deberá sacar. 
  7. El juego del silencio. Realizaremos este juego para que el niño aprenda a crear momentos de silencio y para que los aprecie. Para empezar, le anunciaremos que vamos a crear un momento de silencio, que no debe moverse, ni hablar, ni hacer ningún ruido ¡No es fácil!. Al principio podemos hacerlo nosotros delante de él, cerrando los ojos y quedándonos quietos 30 segundos. Cuando se quede en silencio, le pediremos que preste atención a los sonidos que le rodean. Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que el niño pueda sentarse/tumbarse al lado del perro, tocándole, prestando atención a su respiración etc.
  8. Primeros trazos. Antes de que el niño descubra las letras de lija (hacia los tres años y medio), le atraerán mucho las letras y sobre todo el gesto de trazarlas. Podemos pedirle dibujar tirabuzones en arena. Hacia los tres años, le encantará seguir con los dedos el contorno de algo que dibujemos. Una forma de hacer participe al perro en esta actividad es que espere al niño en un punto de la sala y el niño deba realizar el trazo para llegar a dónde esté el perro. En caso de vivir cerca de la playa o de disponer de un parque con arena, nos aprovecharemos de ello para hacer de la actividad más enriquecedora. 

Las actividades manuales y creativas

Respetaremos siempre su creatividad, no dirigiremos las actividades para potenciar la espontaneidad y su expresión personal. MUY IMPORTANTE evitaremos hacer comentarios sobre su trabajo: dejemos que nos hable de sus obras y conformémonos con su descripción. Si nos dice que ha dibujado un perro, es un perro, no importa que su dibujo nos evoque otra cosa. Aprendiendo a trabajar por sí mismo, el niño desarrolla su capacidad de producir ideas originales y su autoconfianza.

  1. CollageRealizar un collage para el perro, en el que el niño pueda pintar, recortar y pegar papel de seda, periódico, revistas etc. También podemos darle nosotros cosas recortadas: animales, objetos, figuras geométricas etc. Le dejaremos el espacio para el collage: cola líquida, pincel, pinturas etc. El collage ejercita la motricidad fina y estimula la creatividad.
  2. Cartas para enlazar. Ideales para ejercitar la motricidad fina y preparar para la costura. Podremos buscar o hacer cartas con temática animal, con objetos del perro etc. Lo que necesitamos es cartón, recortar formas que perforaremos alrededor; luego tomaremos un cordón y pegaremos un extremo con cinta adhesiva para que el niño lo vaya pasando con mayor facilidad por los agujeros. A continuación, le mostraremos lentamente cómo proceder: pasamos el cordón por un agujero, le damos la vuelta a la forma, estiramos etc. 
  3. Modelado. Realizar con arcilla algo para el perro, realizar con arcilla el perro de terapia etc. Siguiendo la pedagogía Montessori no deberíamos dirigir al niño, deberíamos dejar al niño hacer lo que desee, podríamos decirle simplemente que van a realizar algo para el perro, un regalo, que cada niño realice lo que quiera, sin juzgar. Deberemos dejarle a su alcance todos los materiales necesarios para la actividad. 

La motricidad global

  1. Llevar una bandeja. Llevar una bandeja de un punto a otro con objetos del perro. El perro de IAA  podría esperar al niño en un punto de la sala y el niño llevarle una bandeja con sus juguetes, por ejemplo.
  2. Una perro de papel. Sobre un papel se dibujara la silueta del perro y dejaremos al niño que adorne la silueta como quiera. Y también podrán realizar su propia silueta para después adornarla y recortarla. En esta actividad con niños más mayores se podría aprovechar para que escribiesen cualidades positivas suyas.
  3. El sentido espacial. Enseñaremos al niño las nociones de: delante, detrás, izquierda, derecha, encima, debajo ayudándonos de la presencia del perro ¿Dónde estas respecto a Lukas: delante, detrás…? para las nociones de encima/debajo podremos servirnos de un premio del perro o de un peluche y ponerlo sobre o debajo del perro, ya que si el niño se pone encima podría hacer daño al perro.
  4. La danza. Poner música y todos a bailar.

La naturaleza

  1. Convivir con la naturaleza. Realizar paseos por el monte con el niño y el perro, prestando atención en lo que ve alrededor: animales, oler el ambiente, color del cielo, atención a las diferentes plantas, atención a las personas/perros con las que nos encontremos, observar como reacciona el perro de IAA frente a otros animales/personas/perros, si el perro realiza heces (recogerlas) etc. Siempre que la familia/colegio no ponga pegas, dejar al niño que se meta en charcos/barro, que ande descalzo por la hierba mojada etc. Dejarle trepar por los árboles (siempre que no haya peligro para su integridad física). Esta actividad es genial para enseñar al niño la fragilidad de la naturaleza y que hay que respetarla. Podremos llevar una bolsa de plástico para en caso de encontrarnos con objetos tirados por humanos, recogerlos, si queremos que el niño aprenda a ser limpios, tienen que ver el ejemplo en sus vidas, es la única forma de que aprendan a ser respetuosos. También podremos plantar semillas y verlas crecer, recoger hojas para manualidades etc. Elegir actividades de cada estación: otoño- recoger hojas, invierno-preparar comida para los pájaros, primavera-sembrar y en verano-recoger lo sembrado. Desde el momento que el niño sepa andar podremos dar pequeños paseos, respetemos su necesidad de andar. Muy importante seguir el ritmo del niño, ralentizando el ritmo disfrutaremos y apreciaremos mucho más del paseo. Siempre que se pueda también realizaremos las sesiones en el exterior. También podremos pintar en superficies diferentes con agua y pincel, el niño verá lo que pasa cuando diferentes texturas se mojan.

 

 

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